Marco Polo va, muy poquito a poco, recuperando sus gramitos de peso, y con los cuidados veterinarios y las atenciones y mimos de las voluntarias también está descubriendo que existe una vida que merece luchar y ser feliz. Marco Polo descubre la alegría y el cariño pero lo realmente necesario para él es estar en un hogar. Un hogar para él sería su quimera, su sueño dorado.
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