LOs
cotos privados como son privados para ellos, los publicos como son
publicos para ellos , los montes santanderinos en manos de 10.000
personas , ellos tienen mas derechos que los ciclistas, senderistas,
excursionistas, turistas rurales , micologos, aficionados a las fotos etc etc
Dicen que para eso pagan pero .... cuanto le custa a la sociedad su hobbi ( para mi no es deporte) ,¿ cuanto nos cuesta la contaminación que dejan? , ¿cuanto los "accidentes" de caza?, ¿cuanto las subvenciones que reciben? .....
Dicen que para eso pagan pero .... cuanto le custa a la sociedad su hobbi ( para mi no es deporte) ,¿ cuanto nos cuesta la contaminación que dejan? , ¿cuanto los "accidentes" de caza?, ¿cuanto las subvenciones que reciben? .....
La 'guerra' en el monte está servida. Y ocurre un año
después de que fuera aprobado el borrador de la futura Ley de Montes, de
ámbito estatal, que se presume que entre en vigor en el verano de 2014.
Seteros, excursionistas y ciclistas se enfrentan dialécticamente a los
cazadores por el uso de un espacio al que todos dicen tener derecho. El
borrador de esta ley da satisfacción a los cazadores en el sentido de
que reivindicaban –«por motivos de seguridad»– que los bosques estén
vedados a excursionistas y recolectores de setas, cuando estén
organizadas batidas de caza. En otras palabras, cuando esté programada
una cacería en un determinado monte tendrán exclusividad los cazadores.
Ambas partes difieren tajantemente sobre quiénes tienen prioridad en el
monte, «que es de todos».
Saturnino Pedraja es directivo de la Sociedad Cántabra de Micología, con sede
en Camargo, que reúne a no menos de 200 seteros de toda la región. La
opinión que le merece esta cuestionada futura Ley de Montes es tajante:
«Los peligrosos en el monte son los cazadores, que se disparan entre
ellos, tiran a todo lo que se mueve sin atender a más». En España, se
han registrado al menos cuatro muertes en la actual temporada
cinegética. El 27 de octubre dos cazadores de 73 y 74 años murieron en
Tineo (Asturias) en un accidente de caza; en Lugo, un menor de 17 años
falleció al rebotarle una bala en el pecho cuando participaba en una
cacería de jabalíes acompañando a su padre, y en Artana (Castellón), un
cazador de 35 años perdió la vida al ser alcanzado por un compañero de
montería. En Cantabria no hay ningún registro, pero en Andalucía al
menos han muerto tres seteros de manera fortuita.
Los cazadores creen haber ganado la primera batalla ya que
la futura Ley, según Juan Antonio Sarasketa, presidente de la Oficina
Nacional de la Caza (que agrupa a ocho federaciones y al 70% de los
cazadores de España), no ofrece dudas: «pretende evitar accidentes, ante
la invasión de grupos de seteros en las manchas autorizadas. De siempre
han campado por sus reales y nadie les ha dicho nada». Sin embargo, los
aficionados a la micología no entienden por qué «los derechos de los
cazadores deben ser mayores que los de los micólogos. Nosotros no
tenemos esta actividad como negocio, sino como afición, e incluso, como
interés científico porque no salimos al monte a coger setas para después
comerlas, sino como una forma de entender y estudiar la naturaleza»,
explica Saturnino Pedraja. «Creo que todos, cazadores y micólogos,
pagamos los mismos impuestos, luego tendríamos que tener los mismos
derechos», añade.
Sarasketa precisa que «puede que los seteros tengan sus
derechos en los montes públicos, pero no en los privados, así que
procede regular esta actividad, ni más ni menos como se hace con otras.
Lugares y días hay para todos. Simplemente habría que reservar
determinadas áreas el día que se va a dar una batida debidamente
señalizada».
Imposible un acuerdo
A esta polémica sobre el uso del monte se unen los
excursionistas, especialmente quienes durante los fines de semanas hacen
deporte de bici en los montes de Cantabria. «Las zonas preferidas por
los ciclistas son, precisamente, Palombera y la reserva del Saja»,
explica Marcos Menocal, veterano ciclista, quien dice que «sería el
colmo que nos limitaran el uso de los montes, para hacer deporte, los
fines de semana. Las restricciones son cada vez mayores».
En Cantabria hay aproximadamente 10.000 licencias de caza,
la mayoría inscritas en la Sociedad Cántabra de Fomento de la Caza y
Pesca, con sede en Santander
y Torrelavega, que preside Aníbal Pérez. Como no podía ser de otra
manera, está a favor de que se regule el uso del monte cuando hay
cacerías. «En Cantabria no es obligatorio señalizar las zonas donde se
está produciendo una cacería, como ocurre por ejemplo en León», apunta.
Los cazadores alegan que ellos son los únicos que pagan por usar el
monte. Y detallan que pagan la licencia de caza, a las cuadrillas para
las batidas, los seguros obligatorios, las emisoras y los registros
federativos.
http://www.eldiariomontanes.es/20131206/local/cantabria-general/montes-prioriza-cazadores-usuarios-201312060833.html

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